En el acaso
de la calle el acaso de la muchacha rubia.
Pero, no es
aquella.
La otra
estaba en la otra calle, en la otra ciudad, y yo era otro.
Me pierdo súbitamente
de la visión inmediata,
Estoy otra
vez en la otra ciudad, en la otra calle,
Y la otra
muchacha pasa.
¡Qué gran
ventaja recordar intransigentemente!
Ahora tengo
pena de nunca más haber visto a otra muchacha,
Y tengo
pena de finalmente ni siquiera haber mirado a esta.
¡Qué gran
ventaja traer el alma vuelta del contrario!
Al menos se
escriben versos.
Se escriben
versos, se pasa por loco, y después por genio, si sucede.
¡Si sucede,
o incluso sin suceder!
Iba yo diciendo
que al menos se escriben versos...
Pero esto
era al respecto de una muchacha,
De una
muchacha rubia,
Pero ¿cuál
de ellas?
Había una
que vi hace mucho tiempo en otra ciudad,
En otra
especie de calle;
Y hubo esta
que vi hace mucho tiempo en otra ciudad,
En otra
especie de calle;
¿Por qué
todas las remembranzas son la misma remembranza,
Todo lo que
fue es la misma muerte,
Ayer, hoy,
quien sabe si incluso mañana?
Un transeúnte
mira hacia mí con una extrañeza ocasional.
¿Estaría yo
por hacer versos en gestos y burlas?
Puede ser...¿La
muchacha rubia?
Es la misma
finalmente...
Todo es lo
mismo finalmente...
Solo yo, de
cualquier modo, no soy el mismo, y eso es lo mismo
También finalmente.
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