1 may 2012

ACASO


En el acaso de la calle el acaso de la muchacha rubia.
Pero, no es aquella.

La otra estaba en la otra calle, en la otra ciudad, y yo era otro.

Me pierdo súbitamente de la visión inmediata,
Estoy otra vez en la otra ciudad, en la otra calle,
Y la otra muchacha pasa.

¡Qué gran ventaja recordar intransigentemente!
Ahora tengo pena de nunca más haber visto a otra muchacha,
Y tengo pena de finalmente ni siquiera haber mirado a esta.

¡Qué gran ventaja traer el alma vuelta del contrario!
Al menos se escriben versos.
Se escriben versos, se pasa por loco, y después por genio, si sucede.
¡Si sucede, o incluso sin suceder!

Iba yo diciendo que al menos se escriben versos...
Pero esto era al respecto de una muchacha,
De una muchacha rubia,
Pero ¿cuál de ellas?
Había una que vi hace mucho tiempo en otra ciudad,
En otra especie de calle;
Y hubo esta que vi hace mucho tiempo en otra ciudad,
En otra especie de calle;
¿Por qué todas las remembranzas son la misma remembranza,
Todo lo que fue es la misma muerte,
Ayer, hoy, quien sabe si incluso mañana?

Un transeúnte mira hacia mí con una extrañeza ocasional.
¿Estaría yo por hacer versos en gestos y burlas?
Puede ser...¿La muchacha rubia?
Es la misma finalmente...
Todo es lo mismo finalmente...

Solo yo, de cualquier modo, no soy el mismo, y eso es lo mismo
              También finalmente. 

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